En la producción porcina comercial, mantener una estructura de paridad óptima es esencial para maximizar la productividad, mejorar la eficiencia reproductiva y garantizar la sostenibilidad económica. La estructura de paridad se refiere a la distribución de las cerdas en los diferentes ciclos reproductivos (paridades) dentro de un hato. Una estructura equilibrada favorece una producción de lechones constante, un uso eficiente de los recursos y una mayor longevidad del hato.
¿Por qué es importante la estructura de paridad?
Cada etapa de paridad, desde las primerizas (Paridad 0) hasta las cerdas mayores (6to parto o más), tiene un impacto diferente en el rendimiento de la granja. Las primerizas y las hembras de segundo parto suelen tener camadas de menor tamaño y una mayor mortalidad pre-destete, mientras que las cerdas de paridad intermedia (3.º a 5.º de paridad) presentan una productividad máxima. Las cerdas mayores suelen presentar un rendimiento decreciente, generalmente con un alto número de momias, mortinatos y mortalidad pre-destete, además de un mayor riesgo de descarte por problemas de salud o estructurales. Una estructura de paridad desequilibrada puede provocar una reducción del tamaño promedio de la camada, un aumento de la mortalidad, mayores costos de reemplazo y un flujo irregular de lechones, entre otros.
¿Existe una única estructura de paridad universalmente óptima que se adapte a todos los hatos?
La mayoría de los expertos sugieren que los hatos más productivos mantienen:

20 a 25%
(Paridad 0)

36 a 37%
Cerdas en Partos 1-2

32-38%
Cerdas en Partos 3–5

5 a 10%
Cerdas en Partos 6+
Esta distribución garantiza una estructura fuerte de cerdas de alto rendimiento y al mismo tiempo minimiza los riesgos asociados con las etapas de paridad temprana o tardía.
En este punto, cabe preguntarse si una única estructura de paridad puede aplicarse universalmente a todos los tipos de explotaciones. Realizar predicciones precisas es muy complejo debido a la variabilidad de las operaciones y las condiciones económicas. Por lo tanto, el escenario presentado aquí refleja un marco general y no pretende ser una solución definitiva para todos los contextos productivos.
Impacto de una mala gestión de la paridad
Mantener a las cerdas por menos de tres partos resulta en un valor económico negativo, mientras que extender su longevidad mejora el retorno de la inversión, especialmente cuando los costos de reemplazo de las primerizas son altos. Como regla general, se necesitan al menos tres partos por hembra para cubrir los costos de inversión. Es tentador, y generalmente un error, mantener cerdas de 8 y 9 partos en el hato. Estas cerdas viejas tienen un mayor riesgo de ser descartadas, con tasas más altas de momias y mortinatos. Además, los animales de mayor edad producen menos leche, y el deterioro fisiológico asociado con la edad avanzada puede aumentar el riesgo de mortalidad pre-destete. Además, estas cerdas viejas tienen el menor valor genético del hato.
Es fundamental comprender que optimizar la estructura de paridad por sí sola no implica automáticamente una mayor productividad del hato. El aumento del rendimiento se logra optimizando el uso del mérito genético de las cerdas mediante prácticas de manejo, que incluyen nutrición de precisión, protocolos estratégicos de salud, estrategias de eficiencia reproductiva y bienestar animal, entre otras.
Algunas estrategias para lograr una mejor estructura de paridad
- Seleccione las cerdas jóvenes en función del potencial genético, la solidez estructural y la edad y el peso adecuados.
- Asegúrese de que la aclimatación y la nutrición sean adecuadas para minimizar las pérdidas de cerdas de paridad 0 a pari, aumentar la tasa de retención de cerdas y mejorar la longevidad y el rendimiento.
- Planifique las eliminaciones en función del rendimiento de paridad y los objetivos del rebaño.
- El descarte selectivo se realiza después de la paridad 6 o 7+ para lograr eficiencia económica; se debe ser muy crítico con cualquier cerda después de la paridad 7+.
- Utilice el software de gestión para monitorear las tendencias de paridad y pronosticar las necesidades de reemplazo.
- Realice un seguimiento de métricas como cerdos destetados por cerda por año, tasa de partos y tasas de retorno al estro.
- Colaborar con Topigs Norsvin para adaptar las estrategias de reemplazo a las características de productividad y longevidad específicas de la línea.
Gonzalo Martínez, especialista Global en Genética
En mi opinión, no existe una única estructura de paridad “mágica” que se adapte a todas las condiciones de la granja. Lograr altas tasas de retención desde la paridad 0 hasta la paridad 2 es fundamental, ya que influye significativamente en el desarrollo de una distribución de paridad que favorezca una producción eficiente y sostenible. Si bien mantener una mayor proporción de cerdas mayores puede parecer beneficioso a corto plazo, este enfoque puede afectar negativamente el flujo de cerdos, la rentabilidad y la dinámica de la granja a lo largo del tiempo. Además, afectará negativamente el progreso genético y la estabilidad de hato. Al centrarse en el desarrollo moderno de las primerizas y el manejo de las cerdas, implementar estrategias inteligentes de descarte y tomar decisiones basadas en datos, los productores pueden construir un hato de cerdas que ofrezca un alto rendimiento de forma constante.